Las pelotas de futsal y fútbol 5 están sometidas a un desgaste intenso debido a la fricción constante con superficies duras y abrasivas, y a los fuertes impactos contra paredes o vallas que a menudo delimitan las canchas. Para prolongar su vida útil, es vital limpiarlas regularmente. Después de jugar, pasa un paño húmedo para quitar el polvo y la suciedad acumulada; si juegas en canchas de cemento, la acumulación de polvo puede hacer que la pelota se vuelva resbaladiza y difícil de controlar. Evita el uso de solventes químicos que puedan dañar la cubierta de poliuretano (PU) o PVC. La presión de inflado es un factor crítico en el futsal para mantener la característica de bajo rebote; la presión recomendada suele ser más alta que en el fútbol playa, situándose entre 0.6 y 0.9 bar (8.7 a 13 PSI), dependiendo del fabricante. Verifica la presión regularmente con un manómetro, ya que una pelota desinflada se sentirá pesada y lenta, mientras que una sobreinflada podría rebotar más de lo deseado y someter las costuras a una tensión excesiva. Guarda la pelota en un lugar interior, a temperatura ambiente, lejos de la humedad extrema y de la luz solar directa.
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