Un calentamiento riguroso y completo es indispensable en el handball para preparar el cuerpo para los intensos requerimientos físicos y técnicos del partido. El calentamiento general debe comenzar con carrera continua, desplazamientos laterales, cruces de piernas y cambios de ritmo para elevar la temperatura corporal y activar el sistema cardiovascular. Luego, se debe pasar a un calentamiento específico y dinámico de las articulaciones más involucradas: rotaciones amplias de brazos, estiramientos dinámicos del hombro y el pecho, y ejercicios de movilidad para caderas, rodillas y tobillos. El calentamiento con balón es crucial; incluye pases en parejas aumentando gradualmente la fuerza y la distancia, y finalmente, una rueda de lanzamientos a portería, comenzando con tiros suaves y progresando hasta la máxima potencia, lo que prepara específicamente la musculatura del brazo lanzador. Al finalizar la actividad, la vuelta a la calma debe incluir trote muy suave y estiramientos estáticos prolongados (20-30 segundos por grupo muscular), enfocándose en los hombros, pectorales, zona lumbar, isquiotibiales y gemelos, para facilitar la recuperación y prevenir contracturas.
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