El calentamiento en el fútbol playa debe estar adaptado a las características únicas de la superficie de arena. Comenzar a correr a máxima velocidad en arena profunda sin preparación es una receta segura para sufrir tirones musculares. El calentamiento debe iniciar con movilidad articular suave y caminata ligera sobre la arena para que los pies y tobillos se acostumbren a la inestabilidad del terreno. Progresivamente, se deben incorporar trotes, elevación de rodillas y movimientos laterales. Es fundamental incluir ejercicios específicos para fortalecer y calentar la musculatura intrínseca del pie y los dedos, ya que estos soportan una carga inusual al jugar descalzos. Los estiramientos dinámicos de los isquiotibiales, cuádriceps y flexores de la cadera son cruciales para preparar las piernas para el esfuerzo de tracción en la arena. Después del partido, el enfriamiento debe enfocarse en estiramientos estáticos profundos y sostenidos. La arena blanda exige contracciones musculares más intensas, por lo que los músculos tienden a quedar muy tensos; dedicar tiempo a estirar las pantorrillas, los aductores y la zona lumbar ayudará a prevenir la rigidez, mejorar la recuperación y mantener la flexibilidad necesaria para este exigente deporte.
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